Un informe muestra que Brasil es la fuente del 96 % de los lapachos exportados desde la selva sudamericana. El gobierno brasileño obstruye la vigilancia e impide medidas para proteger el árbol en la convención sobre el comercio de especies en peligro de extinción.

Pisos y muebles de lapacho están de moda en obras de lujo en todo el mundo. La demanda por madera estimula la degradación y la deforestación en la Amazonía, facilitadas por las débiles protecciones ambientales y comerciales. Casi todo lo que se produce con ese tipo de árbol proviene de Brasil. «Las poblaciones de lapacho han disminuido severamente en los últimos 30 años y pueden desaparecer de la Amazonía», advierte el informe de Forest Trends.

El balance muestra que el 96 % (451 mil metros cúbicos de 470 mil) de los lapachos exportados desde la Panamazonía entre 2017 y 2021 provino de Brasil. En estos 5 años, las ventas crecieron un 76 % con respecto al periodo 2010-2016. Los mayores compradores fueron Europa, Estados Unidos y Canadá, seguidos de Israel, China, Corea del Sur, Japón e India. 

La crisis económica, la pandemia y la demanda mundial han inflado el precio de la madera. El valor del metro cúbico del lapacho exportado creció un 63 % desde principios de 2016 hasta diciembre del año pasado, saltando de US$ 2.613 a US$ 4.265. El mayor salto ocurrió en 2021 (ver gráfico a continuación).  "Al mismo tiempo, el control ambiental cae vertiginosamente en el gobierno de Jair Bolsonaro", señala Rômulo Batista, de la campaña amazónica de Greenpeace. En marzo de este año, el metro cúbico del lapacho alcanzó los US$ 4.360 en el mercado internacional.

Como hemos demostrado, el 98% de las multas ambientales en la Amazonía se encuentran detenidas desde 2019. El informe del Instituto Brasileño del Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (IBAMA) reveló que por lo menos 5.000 avisos de infracción en 2020 pueden prescribir por retrasos burocráticos. "Muchas multas involucran crímenes forestales. El valor del lapacho es el principal motivador de la apertura de carreteras, la degradación y la deforestación regional, incluso en áreas protegidas", recuerda Batista.

Las diversas especies del árbol tienen maderas hermosas, duras y resistentes a la lluvia y al sol. Casi todas están en Brasil, pero hay algunas en Bolivia, Perú, Ecuador y Paraguay — en Brasil, el árbol lleva el nombre de “ipê”. Los lapachos amarillos y morados de la Amazonía brasileña están catalogados como en peligro de extinción por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN, por su sigla en inglés).

Muchas multas involucran crímenes forestales. El valor del lapacho es el principal motivador de la apertura de carreteras, la degradación y la deforestación regional, incluso en áreas protegidas.

Rômulo Batista, de Greenpeace

El volumen promedio de madera en el lapacho es de solo 0,52 m3 por cada hectárea de bosque, una tasa considerada baja si comparada con otras especies. Las regiones con mayor densidad son muy raras. La especie requiere de 80 a 100 años para alcanzar la madurez, lo que hace que las plantaciones comerciales sean inviables. Toda extracción, tanto legal como delictiva, se realiza en espacios naturales – es decir, estos árboles no fueron sembrados. 

Un informe apoyado por la Escuela de Agricultura Luiz de Queiroz, de la Universidad de São Paulo (ESALQ/USP), muestra que planes de manejo ambiental autorizados por oficinas estatales tienen evidencia de fraude. El estudio señaló que algunas empresas mienten sobre la cantidad de lapachos disponibles para facilitar el contrabando de madera extraída de áreas no autorizadas, inclusive tierras indígenas y unidades de conservación.

"[En los planes, los contrabandistas] cambian los nombres de las especies manejadas e inventan la disponibilidad de lapachos de hasta 12 m3 por hectárea para maquillar la remoción ilegal de otros lugares. Cuanto más cerca de las áreas protegidas, más distorsionados son los datos. Si este saqueo persiste, tendremos extinciones de lapacho en regiones de menor densidad", advierte el investigador Edson José Vidal da Silva, del Laboratorio de Silvicultura Tropical de la ESALQ/USP.

El mapeo de Forest Trends apunta que la búsqueda de lapachos está vinculada a crímenes en las zonas central y suroeste de la Amazonía. En este proceso, la Zona de Desarrollo Sostenible de Abunã-Madeira, antes conocida como Amacro, se convirtió en un nuevo frente de deforestación. "El talo y el acaparamiento de tierras avanzan en el bosque por caminos abiertos por delincuentes que buscan los lucrativos lapachos", describe Batista, de Greenpeace. 

No es suficiente incluir especies en la convención CITES, sino que también es necesario trabajar con los gobiernos para mejorar la vigilancia y los mercados para diversificar las especies de madera menos conocidas de forma sostenible.

Marigold Norman, directora asociada de Forest Trends.

Para evitar la extinción de la especie es necesario incluirla en el Anexo II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, el CITES. La medida detuvo el corte depredador de caoba, intenso hasta principios de la década de 2000. "La medida no es una moratoria, pero asegura que se mantengan más árboles en el bosque para la regeneración de la especie", explica Vidal da Silva, de ESALQ/USP.

Las propuestas construidas desde 2017 por Brasil y Ecuador para ampliar la protección del lapacho en CITES fueron impedidas por el gobierno de Jair Bolsonaro, en 2019. La decisión fue informada por miembros de la Embajada de Brasil durante una reunión en marzo de ese año con la Asociación Internacional de Madereros de los Estados Unidos (IWPA, por su sigla en inglés), como se muestra en la copia de correo electrónico obtenida por InfoAmazonia

El correo electrónico obtenido por InfoAmazonia muestra que en 2019 el gobierno brasileño informó que estaba en contra de la inclusión del ipê en el Cites, lista de especies amenazadas de extinción, que garantizaría su protección. La negativa fue informada por miembros de la Embajada de Brasil durante una reunión en marzo de ese año con la Asociación Internacional de Madereros de Estados Unidos (IWPA).

Según el informe de Forest Trends, un cambio de estatus en CITES garantizaría una mayor atención a las especies y posibles sustitutos en las aduanas. Esto ayudaría a conservar la variedad de árboles y combatir el tráfico de madera. Por otro lado, la inclusión del lapacho en la lista puede ampliar la tala y el comercio de otros árboles amazónicos que aún no están en peligro de extinción.

"Es un escenario familiar. Por esta razón, no es suficiente incluir especies en la convención CITES, sino que también es necesario trabajar con los gobiernos para mejorar la vigilancia y los mercados para diversificar las especies de madera menos conocidas de forma sostenible", añade Marigold Norman, una de las autoras del estudio y directora asociada de Forest Trends.


Reportaje de InfoAmazonia para el proyecto PlenaMata.

| Traducido por Nina Jacomini

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