Publicado enOpinión / Petróleo

Conferencia en Colombia puede movilizar un bloque económico más grande que EE.UU. contra los combustibles fósiles

Si avanza, la iniciativa podría reconfigurar el mercado global de energía y presionar a los inversionistas a migrar hacia fuentes limpias — dejando a los petroestados y sus reservas billonarias varados.

La guerra en Irán también es una guerra climática. Más allá de sus terribles costos humanos, las interrupciones en el suministro de petróleo, gas, fertilizantes y otros insumos son un recordatorio más de los riesgos inherentes a una economía global basada en combustibles fósiles. Los aviones, misiles y portaaviones utilizados en el conflicto — así como los petroleros, refinerías y edificios destruidos — representan millones de toneladas de emisiones de gases de efecto invernadero, agravando aún más un sistema climático que ya está «muy cerca» de un punto de no retorno, según científicos, tras el cual el calentamiento global descontrolado ya no podría contenerse. Aun así, los líderes de los petroestados alrededor del mundo siguen haciendo todo lo posible por evitar una corrección de rumbo urgentemente necesaria.

Ahora, un destello de esperanza poco advertido podría estar asomando en el horizonte. En la 30.ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), celebrada el pasado noviembre, Arabia Saudita lideró un grupo de petroestados que vetó la propuesta de elaborar una «hoja de ruta» para eliminar gradualmente los combustibles fósiles a nivel global; de hecho, la expresión «combustibles fósiles» ni siquiera apareció en el texto final aprobado en la COP30. Pero los 85 países que salieron derrotados de ese veto podrían estar a punto de cambiar las tornas.

La expresión «combustibles fósiles» ni siquiera apareció en el texto final aprobado en la COP30. Pero los 85 países que salieron derrotados de ese veto podrían estar a punto de cambiar las tornas.

Mark Hertsgaard y Kyle Pope
Buque petrolero Anrietta descarga derivados del petróleo en Georgetown, Guyana. Foto: Victor Moriyama/InfoAmazonia

Muchos de esos gobiernos se reunirán en Colombia los días 28 y 29 de abril para una conferencia que busca iniciar la transición global más allá del petróleo, el gas y el carbón. De manera crucial, la Primera Conferencia Internacional sobre la Transición Justa para el Abandono de los Combustibles Fósiles no estará regida por las reglas de la ONU, que exigen consenso, sino por mayoría — lo que impide que un pequeño grupo de países sabotee los avances, como hicieron los petroestados en la COP30. Más aún, el terreno de esta conferencia deja de ser predominantemente político para volverse económico: ya no se trata de las palabras que negociadores hábiles logran incluir o excluir de textos diplomáticos, sino de las fuerzas del mercado que moldean la economía global — incluido el posible surgimiento de una verdadera superpotencia económica.

La conferencia es coorganizada por Colombia y los Países Bajos, una combinación cargada de simbolismo: Colombia es el quinto mayor exportador de carbón del mundo, y Shell, de origen angloholandés, es una de las mayores empresas petroleras del planeta. Los organizadores confirman que invitaron a los países que respaldaron la hoja de ruta en la COP30, además de líderes influyentes de gobiernos subnacionales, incluido el gobernador de California, Gavin Newsom, posible candidato a la presidencia de Estados Unidos en 2028.

El objetivo del encuentro es comenzar a elaborar la hoja de ruta bloqueada en la COP30. Ministros de energía y medio ambiente de gobiernos que conforman una «coalición de los dispuestos» compartirán planes para alejar sus economías del petróleo, el gas y el carbón sin dejar atrás a trabajadores ni comunidades. También participarán activistas climáticos, líderes indígenas, representantes sindicales y otros actores de la sociedad civil, intercambiando experiencias para convertir la meta abstracta de eliminar los combustibles fósiles en una realidad concreta.

La conferencia busca definir «soluciones prácticas» que podrán perfeccionarse en reuniones futuras para su implementación global. Uno de los focos será cómo eliminar los 7 billones de dólares anuales en subsidios a los combustibles fósiles sin perjudicar a las comunidades, los trabajadores y las arcas fiscales que dependen de esos recursos. El secretario general de la ONU, António Guterres, ya instó a la Agencia Internacional de Energía a ayudar a crear una «plataforma global» en la que actores de los sectores público y privado puedan «coordinar la reducción de las inversiones en combustibles fósiles con la rápida expansión de las energías limpias».

El arma secreta de esta «coalición de los dispuestos» que se reunirá en Colombia es su potencial para actuar como una superpotencia económica.

Al menos 85 países respaldaron en la COP30 la creación de una hoja de ruta para eliminar los combustibles fósiles. Entre ellos figuran potencias del Norte Global como Alemania, Reino Unido, Francia y España — la tercera, sexta, séptima y duodécima economías del mundo. Grandes países del Sur Global, como Brasil y México — la décima y decimotercera economías — también respaldaron la propuesta.

Sumados, los productos internos brutos de esos 85 países ascienden a 33,3 billones de dólares — más que los 30,6 billones de Estados Unidos, la mayor economía del mundo, y muy por encima de los 19,4 billones de China, la segunda.

Ese peso económico otorga a esos 85 países un enorme poder de presión. Si la conferencia logra presentar una hoja de ruta creíble para la eliminación de los combustibles fósiles, podría generar ondas de choque en los mercados financieros, los gobiernos y las grandes empresas de todo el mundo. «Una coalición de esta magnitud que señale su intención de superar los combustibles fósiles enviaría un mensaje inequívoco de que la era del petróleo, el gas y el carbón está llegando a su fin — y de que el capital inteligente ya está migrando», afirmó Mohamed Adow, director de la organización Power Shift Africa.

Una coalición de esta magnitud que señale su intención de superar los combustibles fósiles enviaría un mensaje inequívoco de que la era del petróleo, el gas y el carbón está llegando a su fin — y de que el capital inteligente ya está migrando

Mohamed Adow, director de la organización Power Shift Africa

El dinero sigue al dinero. Si una parte significativa de la economía global anuncia que pretende abandonar los combustibles fósiles — y presenta planes transparentes y convincentes para ello — los inversionistas privados y los formuladores de políticas tendrán que reconsiderar si tiene sentido seguir financiando la exploración petrolera, la minería de carbón o la infraestructura de gas, o si esos activos terminarán varados y sin valor.

Algo similar ocurrió tras el Acuerdo de París, en 2015. Al comprometerse a limitar el calentamiento global a «muy por debajo» de 2 °C y a procurar 1,5 °C, gobiernos y sector privado comenzaron a cambiar de rumbo. La expansión de los combustibles fósiles se frenó y las inversiones en energías renovables aumentaron. Antes de París, el planeta se encaminaba hacia un aumento de temperatura de 4 °C. Cinco años después, la trayectoria cayó a 2,7 °C — aún demasiado alta, pero un avance significativo y una prueba de que el cambio es posible.

Antes de París, el planeta se encaminaba hacia un aumento de temperatura de 4 °C. Cinco años después, la trayectoria cayó a 2,7 °C — aún demasiado alta, pero un avance significativo y una prueba de que el cambio es posible.

Mark Hertsgaard y Kyle Pope

La balanza podría inclinarse aún más si California se une a la «coalición de los dispuestos». Al sumar los 4,1 billones de dólares del PIB californiano a los 33,3 billones de los 85 países — y descontar ese valor del resto de la economía de EE.UU. — se configura una superpotencia económica de 37,4 billones de dólares, no muy lejos de los 50 billones combinados de Estados Unidos y China.

Newsom ha señalado su apoyo a la eliminación de los combustibles fósiles y su ambición de liderar la agenda climática global. «No dejen que lo que ocurre en Washington defina la percepción de mi país», dijo durante la COP30. Destacó que, bajo su gestión, California pasó de ser la sexta a la cuarta economía del mundo, al tiempo que dos tercios de su electricidad comenzaron a provenir de fuentes no fósiles. Calificando la salida de EE.UU. del Acuerdo de París como «una aberración», prometió que California «llenará ese vacío» compitiendo en el mercado global de tecnologías verdes.

La conferencia sobre Transición Justa subraya un punto que con frecuencia se pasa por alto en la narrativa habitual sobre el cambio climático: la aplastante mayoría de la población mundial — entre el 80 % y el 89 % — quiere que sus gobiernos adopten medidas climáticas más contundentes. Los científicos llevan años siendo claros al afirmar que eliminar los combustibles fósiles es indispensable para limitar el calentamiento global a niveles compatibles con la supervivencia de la civilización. Esta conferencia representa una oportunidad para cambiar la narrativa — y comenzar, de verdad, esa tarea urgente.


Este artículo se publica como parte de la colaboración periodística global Covering Climate Now.

There are no comments yet. Leave a comment!

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gift this article