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Christiana Figueres sobre el Acuerdo de París: ‘La transformación energética está más adelantada de lo que imaginábamos hace 10 años’

Este viernes (12), el tratado que estableció el marco global para limitar el calentamiento global cumple diez años. En una entrevista exclusiva, la exsecretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático y diplomática costarricense habló con InfoAmazonia sobre la implementación del acuerdo, que encabezó en ese momento, y sobre la relevancia de las conferencias climáticas.

Christiana Figueres en una entrevista exclusiva para InfoAmazonia durante la COP30. Foto: Luis Ushirobira/InfoAmazonia Crédito: Luis Ushirobira / InfoAmazonia

Llegar a un acuerdo climático entre todos los países, desarrollados y en desarrollo, no es algo que se logre de la noche a la mañana. Requirió de un trabajo colectivo de varios años, de numerosas idas y vueltas en las discusiones, y de muchas personas que pusieron su trabajo y dedicación a hacerlo posible. Christiana Figueres fue una de ellas, fue una de las “arquitectas” fundamentales del Acuerdo de París. 

Oriunda de Costa Rica y formada en antropología, asumió como secretaria ejecutiva de la Convención Marco de Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) en 2010, pero no en el mejor momento para la diplomacia climática internacional. 

Un año antes, en la Conferencia de las Partes (COP) en Copenhague, Dinamarca, los gobiernos nacionales habían fracasado en lograr un acuerdo de carácter global para hacer frente al cambio climático. Lejos de abandonar el objetivo, Figueres lo reafirmó e inició un proceso de detallado trabajo junto a los países para alcanzarlo. 

El 12 de diciembre de 2015, emocionada, sonriente y con los brazos en alto, la diplomática celebró eso que ella misma en un comienzo pensó que no sería posible de ver en su vida: el mundo llegaba a consenso con un acuerdo global, legalmente vinculante, para actuar ante el cambio climático.

Christiana Figueres en la sesión plenaria final de la COP21 en París, durante la firma del acuerdo. Foto: UN Climate Change/James Dowson

Diez años más tarde y en medio de las tensas discusiones de la COP30 que tuvieron lugar en noviembre pasado en Belém do Pará, Figueres conversó con InfoAmazonia sobre los avances en la implementación del acuerdo, por qué la COP sirven, qué hay que mejorar y cómo encontrar optimismo para involucrarse en la acción.

Se cumplen 10 años del Acuerdo de París y en su libro El Futuro Por Decidir expresa la necesidad que hubo de trabajar con los países para que hubiera una visión de futuro de que un acuerdo climático global era posible. Respecto de su visión de futuro en ese momento, ¿en qué estamos mejor en la implementación del acuerdo?
Christiana Figueres – Estamos mucho mejor de lo que podríamos haber pensado en cuanto a todo el progreso tecnológico, especialmente en el sector energético, en solar, en eólica, en baterías; y en el sector de transporte, sobre todo en transporte liviano.

Todas las predicciones que se hicieron hace 10 años pues se han dejado atrás. Incluso la Agencia Internacional de Energía, que está en París y es la autoridad máxima de energía, ha tenido que revisar y corregir sus proyecciones porque siempre proyectan menos de lo que se alcanza.

Todas las predicciones de hace diez años han quedado obsoletas. Incluso la Agencia Internacional de la Energía, con sede en París y máxima autoridad en materia de energía, tuvo que revisar y corregir sus proyecciones porque subestimaba constantemente los logros reales.

Christiana Figueres, diplomática

Entonces, hemos visto que todas esas tecnologías están en una curva exponencial de desarrollo, de mejoramiento y de bajada de costo. Lo cual hace que la transformación energética del mundo esté más adelantada hoy de lo que creíamos que hubiera sido posible hace 10 años.

Y respecto de esa visión de hace 10 años, ¿en qué estamos peor en la implementación del Acuerdo de París o en qué todavía nos falta avanzar?
En otros sectores no estamos tan bien. Estamos apenas empezando lo que es la transformación del sector industrial de energía pesada, como cemento, acero, hierro; todo eso que ocupa tanta energía y que ha estado consumiendo muchísimo de combustibles fósiles. Hasta ahora estamos empezando a ver esa transformación.

Y estamos muy atrasados con respecto a algunos sectores que la presidencia de la COP30 trajo sobre la mesa: el uso de suelo, la agricultura sostenible, la reforestación, la protección de bosques y, por supuesto, la producción de comida. Esos son los sectores que están atrasados, pero por supuesto se balancean con los sectores que están bien adelantados. 

Ahora, a pesar de esos desarrollos, sabemos que estamos peligrando la posibilidad de mantenernos debajo del techo de 1,5°C y que es muy posible que vayamos a sobrepasar ese techo temporalmente por unos años hasta que las tecnologías nos permitan volver a bajar ese incremento de temperatura.

Estamos muy atrasados con respecto a algunos sectores que la presidencia de la COP30 trajo sobre la mesa: el uso de suelo, la agricultura sostenible, la reforestación, la protección de bosques y, por supuesto, la producción de comida.

Christiana Figueres, diplomática

Ese lugar que recorrió durante varios años: las COP

Para completar el proceso de trabajo que llevó al acuerdo, en 2013 Figueres fue reelegida como secretaria ejecutiva de la CMNUCC por un segundo mandato de tres años. Pero esos seis años no fueron los únicos que estuvo vinculada a las COP.

Desde 1995 había recorrido los pasillos y las salas de discusión. Fue negociadora de Costa Rica y miembro del Comité Ejecutivo del Mecanismo de Desarrollo Limpio sobre mercados de carbono.

Tras concluir el cargo de secretaria ejecutiva, nunca se mostró ajena a la política climática internacional. Por el contrario, buscó aportar su experiencia y mirada crítica para contribuir a que mejore.

Suele haber muchas críticas a las COP: “que no sirven para nada” o “que se realizan hace 30 años y así de mal seguimos”. ¿Por qué las COP sí sirven?
Las COP lo que hacen es que marcan la pauta cada año. Y eso es importante. Porque cada año de acción es importante, cada décima parte de un grado centígrado tiene muchísimas consecuencias sobre el bienestar humano y el resto de la naturaleza. Entonces, es importante seguir marcando la pauta, seguir revisando, seguir monitoreando para saber cuánto hemos progresado y cuánto más nos falta por hacer.

En línea con eso, ¿qué es lo que considera que las COP tendrían que mejorar en el corto plazo?
Las COP han estado evolucionando desde hace 10 años. O sea, no es que ahora hay que inventar algo completamente nuevo, ¡no! El propósito primordial de las COP era llegar a un acuerdo multilateral, legalmente vinculante, que marcara la hoja de ruta hacia la descarbonización de la economía global. Eso ya se dio. Se logró en el 2015 y para eso fue que fueron diseñadas las COP.

Habiendo cumplido con ese objetivo, las COP han venido evolucionando en su diseño y en su propósito desde hace 10 años. Este año ya vemos que hay una evolución muy marcada porque acá nadie viene a buscar un acuerdo legalmente vinculante, multilateral entre todas las partes. Eso simplemente ya está.

Ahora la COP es un momento donde convergen muchísimas voces y actores para demostrar qué es lo que están haciendo, cuáles son sus dificultades y cuáles las colaboraciones que se necesitan para seguir con el progreso.

La COP es un momento donde convergen muchísimas voces y actores para demostrar qué es lo que están haciendo, cuáles son sus dificultades y cuáles las colaboraciones que se necesitan para seguir con el progreso.

Christiana Figueres, diplomática.

En esa evolución, en las últimas COP hubo una creciente cantidad de declaraciones que no hacen a lo que es el Acuerdo del París per sé sino que complementan a la acción climática. ¿Cree que esas declaraciones son para mejor o pueden desviar el avance de la implementación del acuerdo?
No, esa es precisamente la implementación. Acordémonos que los gobiernos federales, los gobiernos nacionales reportan sus emisiones y qué se está haciendo para bajar sus emisiones, pero ellos no las controlan. Los dueños de las emisiones son, más que todo, el sector privado. 

Esas declaraciones no tienen un marco de seguimiento e implementación, ¿cómo hacer para controlar que realmente se cumplan?
Eso asume que la única manera de monitorear el progreso es a través de cada una de esas iniciativas individualmente y eso no es así. O sea, gracias a Dios hay tantas iniciativas que ya ni siquiera se puede hacer una hoja de Excel que las enumere. Si lo pudiéramos hacer, estaríamos en un problema serio porque serían limitadas. Hay tantas iniciativas, colaboraciones, proyectos, esfuerzos que simplemente ya es ilimitado y eso es exactamente lo que se necesita. 

Aquí no se trata de transformar una compañía, una ciudad, un barrio; aquí se trata de transformar la economía global como un todo, a través de todos sus sectores. Entonces, no se trata de monitorear cada uno. 

Aquí no se trata de transformar una compañía, una ciudad, un barrio; aquí se trata de transformar la economía global como un todo, a través de todos sus sectores. Entonces, no se trata de monitorear cada uno. 

Christiana Figueres, diplomática

La atmósfera no está viendo ninguno de estos proyectos individuales, sino cuántas son las emisiones que le están llegando. Eso es lo que nosotros tenemos que ver. Y por eso es importante darnos cuenta que, por ejemplo, el sector energético ya está en una transformación acelerada. Sabemos eso gracias a los datos que aglomeran todas las colaboraciones, iniciativas e inversiones que se dan en un sector. 

No tenemos que contar cada granito de arena, tenemos que contar la playa entera. Y tenemos que saber que estamos progresando a nivel macro.

10 años después de París: la COP30 en la región amazónica

Tras tres años siguiendo la COP a distancia, este 2025 Figueres regresó a los pasillos de una conferencia climática y se hizo presente en Belém, en lo que fue la primera COP en suelo latinoamericano desde 2014. La ex diplomática participó en distintas actividades en paralelo y compartió un análisis diario en una edición especial de su podcast Outrage + Optimism que co-conduce. 

El año pasado, Figueres había sido una de los muchos firmantes de una carta que señalaba recomendaciones concretas de reforma que las COP debían emprender. Entre ellas, se proponía mejorar el proceso de selección de la presidencia de la conferencia. “Necesitamos criterios de elegibilidad estrictos para excluir a los países que no apoyan la eliminación gradual o la transición que deje atrás los combustibles fósiles”, citaba el documento.

¿Qué cambia respecto a ese posible conflicto de intereses que puede haber con Brasil, que no deja de ser el principal productor de petróleo en la región de América, en comparación con otras presidencias anteriores que eran altamente dependientes de combustibles fósiles? 
Hay que entender cómo se da el proceso de selección del país que preside cada COP. No lo definen ni los países como un conjunto, ni el sector privado, ni la sociedad civil. Eso se va definiendo porque las COP van rotando de una región de las cinco regiones de países de Naciones Unidas a la otra.

Por ejemplo, en 2025 América Latina era la anfitriona de la COP. Los únicos países que tenían voz para elegir qué país presidiría, eran los países de América Latina, ningún otro país. Y así ocurre cada año con cada región.

Hay una suerte de mito de que hay una mano nefasta mundial que escoge cuál es la presidencia y eso no es así. 

El contexto geopolítico mundial es, obviamente, complejo, pero hay una particularidad y es que a América Latina le ha costado hacer de la acción climática un elemento común como región. ¿Cree que es posible que haya más unidad para defender intereses comunes?
Yo no estoy enteramente de acuerdo contigo. A mí me parece que, en todos los años previos hacia el Acuerdo de París, América Latina estaba muy unida.

Existía un grupo de países que se llamó AILAC, que era un grupo de países de alta ambición en la región. Tenemos, por supuesto, también con nosotros a todas las islas del Caribe. Ahí me parece que hubo un grupo bastante fuerte que empujaba por más ambición. Ahora ya no negocio, pero tengo entendido que AILAC sigue funcionando, pero tal vez no como una voz tan fuerte como lo fue en el pasado. Pero bueno, eso siempre puede cambiar. 

Si en este momento fuera la secretaria ejecutiva de la Convención, ¿qué consideraría como un buen resultado de la COP30? (esta pregunta se realizó previo al cierre de la conferencia)
Creo que el buen resultado ya lo estamos empezando a ver. La presidencia se ha dado cuenta desde hace mucho tiempo que esto no se trata de un acuerdo legal. Se trata de usar el micrófono y la atención mediática que tiene la COP para mandar el mensaje, basado en pruebas y no simplemente en ideología, de que estamos avanzando muchísimo, al mismo tiempo de darnos cuenta de que estamos atrasados. Estas son dos realidades que están funcionando al mismo tiempo.

El futuro por elegir y el optimismo obstinado

En 2020, Figueres condensó en el libro El Futuro Por Decidir un detallado detrás de escena sobre cómo fue posible alcanzar el Acuerdo de París, los obstáculos que hubo en el camino y las estrategias que se implementaron para lograr el objetivo. Pero no se quedó en ello. 

Junto al estratega político Tom Rivett-Carnac -que asesoró a Figueres durante sus años en la Convención y con quien hoy conduce el podcast-, ofreció en dicha publicación una propuesta de acciones individuales, colectivas y sistémicas para construir el camino hacia ese futuro más sostenible que necesitamos garantizar y lejos de ese futuro de impactos climáticos más drásticos que debemos evitar. Claro que ello no es fácil. 

“La historia del proceso de cinco años hacia París se asemeja en muchos sentidos al proceso que ahora hemos de desencadenar. Hoy en día la mayoría de la gente cree que es imposible transformar nuestra economía en una década”, dicen en el libro y agregan: “No podemos permitirnos ese fatalismo; nuestra única opción es dirigir toda nuestra atención hacia las acciones inmediatas que podemos emprender para cambiar de rumbo. Esto comienza con nuestra propia forma de pensar en el reto, nuestra actitud decidida y nuestra capacidad de influir en los demás con la misma convicción, por difícil que sea. En esto consiste el optimismo testarudo”. 

En el libro habla del stubborn optimism (optimismo testarudo), ¿cómo se lo cultiva en el contexto actual complejo de desinformación y negacionismo, y cómo se lo transmite a otros? 
Eso es algo tan simple y difícil como escoger la actitud mental cada día. O sea, yo me levanto cada día y no estoy ciega a las noticias porque ahí están y quiero estar al día con todo lo que está sucediendo. Pero yo escojo cuál es mi actitud.

Yo puedo escoger, por supuesto, leer las noticias fatales, meterme en la cama y decir: “entonces no voy a hacer nada”. Si esa es la actitud, ¿cómo le estamos ayudando al planeta? ¿Cómo estamos haciendo nuestra labor? Yo decido todos los días levantarme con una actitud de hacer todo lo posible por tener un impacto positivo.

¿Hay garantía de eso? No, no hay garantía. Pero eso no quita que no tengamos una actitud de hacer todo lo posible.

Cuando mis hijas eran mucho más jóvenes, yo no tenía ninguna garantía de que llegaran a ser espectaculares, pero yo fui la mejor madre todos los días de mi vida. No tengo ninguna garantía que un bebé de 11 meses, mi nieto, vaya a ser una espectacular persona y un hombre espectacular. Pero eso no me quita mi compromiso de tener toda la influencia sobre él para que eso sea posible. Y lo mismo con el planeta. 

Para empezar, sabemos que no vamos a solucionar el cambio climático. ¿Tenemos alguna garantía de que vamos a poder evitar lo peor? No, no hay ninguna garantía, pero no hay garantías en esta vida sobre nada. La única garantía es que nos vamos a morir, pero fuera de eso no hay ninguna otra garantía.

Entonces, en ausencia de garantías y de certeza, la responsabilidad personal es asumir la responsabilidad y decir: “voy a hacer todo lo posible por dirigir desde mi desde mi ámbito para que tengamos un mundo mejor”. Es simplemente responsabilidad personal.

Christiana firma ejemplares de su libro “El futuro que elegimos”. Crédito: Luis Ushirobira / InfoAmazonia
Sobre el autor

Tais Gadea Lara

Jornalista climática multimídia da Argentina. Desde 2014, cobre as negociações climáticas e os principais eventos da agenda internacional de políticas climáticas.
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