El presidente de la COP30 conversó con InfoAmazonia sobre algunos de los temas que serán clave en las negociaciones climáticas en Belém: transición energética, financiamiento, adaptación, y resultados de la conferencia.

Falta menos de un mes para la Conferencia Climática de Naciones Unidas, la COP30. Falta menos de un mes para que 198 Partes se reúnan en Belém para debatir, negociar y decidir elementos fundamentales que permitan avanzar en la implementación del Acuerdo de París y, así, hacer frente al cambio climático. 

El pasado 13 y 14 de octubre tuvo lugar en Brasilia el último evento de conversación en el camino a Belém: la pre-COP. Fueron 67 las delegaciones de países que participaron en un espacio ministerial que, si bien no incluye negociaciones ni toma de decisiones, buscó compartir posiciones, necesidades y desafíos entre los gobiernos en el camino a la instancia decisiva de noviembre. 

“La pre-COP no es una negociación. Sirve justamente para que, cuando la COP30 inicie en Belém, los temas estén ampliamente discutidos y entendamos cuáles son los límites”, había anticipado el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, en conferencia de prensa previo al evento. Tras las reuniones cerradas de consultas con los gobiernos participantes y algunas reuniones bilaterales, Corrêa do Lago conversó con InfoAmazonia sobre el estado y el camino a seguir de algunos de los temas en mayor disputa en las negociaciones climáticas.

Transición energética y el dejar atrás los combustibles fósiles 

Cómo salir de los combustibles fósiles e ir hacia fuentes más amigables con los escenarios climáticos que se requieren es uno de los temas que viene siguiendo a Brasil en su rol de presidencia de la COP30, pero también en su rol de principal país productor de petróleo de América Latina. De hecho, al momento de finalizar este artículo, la agencia federal Instituto Brasileiro do Meio Ambiente e dos Recursos Naturais Renováveis (IBAMA) autorizó la licencia de perforación de petróleo en el Bloque 59 en la cuenca del río Amazonas. 

Tras una COP29 en Azerbaiyán que no incluyó mención a combustibles fósiles en ninguno de los textos decididos, hay mucha expectativa en cómo el tema será tratado por Brasil en las negociaciones. Desde la presidencia de la COP30 -y Corrêa do Lago inclusive- han respondido al tema en varias ocasiones diciendo que no hay necesidad de repetir cuestiones que ya han sido decididas en conferencias anteriores. Su argumentación es que en Belém los países deben enfocarse en la implementación de lo ya acordado.

Durante la Semana del Clima de Londres en junio pasado, la ministra de Medio Ambiente y Cambio Climático, Marina Silva, había dicho que la COP30 podría resultar en una hoja de ruta que estableciera “cómo sería una transición justa y planificada para terminar con los combustibles fósiles”.

André Corrêa do Lago conversa con Marina Silva durante la ceremonia de apertura de la Pre-COP, en Brasilia. Foto: Rafa Neddermeyer/COP30 Brasil Amazonia/PR Crédito: Rafa Neddermeyer

¿Sería posible que ello se incorpore en un documento integrador final en Belém? Para Corrêa do Lago hubo un inconveniente de interpretación o cuestión de traducción en los dichos de la ministra. “La frase de la ministra es que tal vez la experiencia de Brasil en la lógica que se ha creado para combatir a la deforestación pueda ser una lógica que puede ser aplicada para la evaluación de posibles planes de transition away from fossil fuels de los países en las NDC”, dijo a InfoAmazonia refiriéndose al vocabulario incorporado en la COP28 de “hacer una transición que deje atrás a los combustibles fósiles”, y subrayó: “No es que ella propuso una hoja de ruta”.

La frase de la ministra es que tal vez la experiencia de Brasil en la lógica que se ha creado para combatir a la deforestación pueda ser una lógica que puede ser aplicada para la evaluación de posibles planes de transition away from fossil fuels de los países en las NDC.

André Corrêa do Lago

Para el presidente de la COP30, los planes nacionales presentados cada cinco años por los países -o los técnicamente conocidos como contribuciones determinadas a nivel nacional (NDC)- debieran incorporar los resultados del Balance Global – una suerte de inventario en el que se revisa la implementación de los compromisos y se identifican las mejoras a realizar- donde se dio mención a ese vocabulario particular. “En la NDC de Brasil, nosotros citamos el transition away from fossil fuel. Consideramos que la NDC tiene que ser un proyecto de desarrollo. Si firmaste que vas a hacer el transition away, hay que incorporar la idea dentro de la NDC”, explicó.

Estados Unidos (bajo el gobierno de Joe Biden), Canadá, Emiratos Árabes Unidos y Singapur son algunos de los países que han incorporado el vocabulario a sus planes nacionales, lo cual no significa explícitamente que la ambición -o no- de los compromisos propuestos sea compatible con ello en la práctica.

Financiamiento y la cada vez menos ambiciosa hoja de ruta

La COP29 concluyó el año pasado en Bakú con una nueva meta colectiva y cuantificable de financiamiento climático -la conocida como NCQG por sus siglas en Inglés- que dejó bastante insatisfechos a los países en desarrollo. ¿El motivo? 

La meta incluyó un compromiso de movilizar USD 300 mil millones anuales para 2035 que quedaron muy lejos del USD 1,3 billones sugerido por el Grupo Independiente de Expertos de Alto Nivel sobre Financiamiento Climático y del mínimo de USD 1 billón que pedían los países en desarrollo. Además, estableció que las fuentes de financiamiento serán múltiples -públicas y privadas, bilaterales y multilaterales- en contraposición con la responsabilidad de los países desarrollados de ser los encargados de movilizar dinero público a los países en desarrollo para que puedan implementar sus políticas climáticas.

Ceremonia de apertura de la Pre-COP, en Brasilia, el 13 de octubre. Foto: Rafa Neddermeyer/COP30 Brasil Amazonia/PR Crédito: Rafa Neddermeyer

En la búsqueda por contrarrestar la baja meta cuantitativa, la NCQG incluyó una meta aspiracional: la Hoja de Ruta Bakú-Belém para escalar el financiamiento a USD 1,3 billones. En ese momento, más que el hecho que estaría a cargo de Azerbaiyán y Brasil como presidencias de la COP29 y la COP30, poco se comprendió qué significaría. 

Con el paso de los meses, se supo que la hoja de ruta sería un informe elaborado por ambas presidencias con información que sirva para ver cómo aumentar el financiamiento. 

En la pre-COP en Brasilia, se compartió por primera vez una “actualización” de la hoja de ruta que se limitó a ser una presentación de menos de 20 minutos sobre cómo será la estructura del documento y careció de detalles sobre su contenido. Lo que destacaron delegados de gobiernos y representantes de sociedad civil: no incluyó un espacio de participación, preguntas, intervenciones. 

La principal preocupación, según compartieron, está en que el informe de la hoja de ruta sólo quede en eso, un informe, y no tenga ningún tipo de implicancia en el proceso de negociación y decisión.

¿Fue ello un error de comprensión de los distintos actores, fue falla de comunicación de las presidencias, o se redujo la ambición de lo que la hoja de ruta sería o se dijo que sería? “El mandato de la hoja de ruta es presentar un documento que, desde el comienzo, no hubo una idea que tenga que ser considerado por la COP. Es una contribución y, por eso, es muy amplio”, respondió Corrêa do Lago y agregó: “Creo que es una cosa realmente para abrir un poco la discusión”.

“Desde el comienzo se supo que era una cosa muy amplia y yo aproveché eso para realmente intentar tener no sólo las contribuciones de los países que, de hecho, fueron muy pocas”, agregó. A junio de este año, de las 116 contribuciones recibidas, sólo 20 eran de países o grupos de países. El resto fueron, en su mayoría, de organizaciones no gubernamentales e investigación.

Desde el comienzo se supo que era una cosa muy amplia y yo aproveché eso para realmente intentar tener no sólo las contribuciones de los países que, de hecho, fueron muy pocas.

André Corrêa do Lago

Por esa característica de amplitud, la presidencia de la COP30 decidió que, además de las contribuciones de países, instituciones, academia y sociedad civil, se elaboren en paralelo dos informes diferentes que puedan servir como contribuciones a su contenido. Por un lado, un informe producido por el Círculo de Ministros de Finanzas que se publicó la semana pasada. 

“Cuando acaba la COP, son los ministros de ambiente los que en general vuelven a sus países y luchan para que los resultados de la conferencia sean encajados en sus países. Creo que sería mucho más efectivo si los ministros de hacienda fueron los que tendrían que traer los resultados de la COP a sus gobiernos”, explica el diplomático respecto de los motivos detrás de este informe complementario.

Por otro lado, la hoja de ruta se podría nutrir de un informe aún en desarrollo a cargo del economista brasileño José Alexandre Scheinkman. “Le pedí que junto a otros economistas desarrollaran ideas diferentes para la COP. Será una serie de contribuciones académicas muy interesantes”, explicó Corrêa do Lago y agregó: “El clima es tan importante para la economía hoy que es natural que los teóricos de economía estén trabajando con clima y finanzas”.

Adaptación y la necesidad de incrementar (mucho) los flujos de dinero

Países en desarrollo y más vulnerables a los impactos climáticos esperan que la COP30 sea la oportunidad necesaria para que la adaptación reciba la importancia que merece en la acción climática multilateral. Más precisamente, piden que se incremente la cantidad de financiamiento destinado a políticas de preparación ante los impactos climáticos.

Si bien la brecha se ha ido reduciendo con los años, un 60% del financiamiento climático movilizado en 2022 fue para mitigación -la reducción de emisiones-. Ahora, el grupo de Países Menos Desarrollados (LDCs) -junto con el apoyo de otros países- están pidiendo que se tripliquen los flujos de financiamiento para adaptación en comparación con los niveles de 2022. 

¿Cómo espera encarar este tema la presidencia de la COP30? “Estamos pensando que tal vez pueda funcionar un paquete -package- de adaptación que tenga elementos de la negociación, que espero incluyan la Meta Global de Adaptación, y algo de aumento en proporciones significativas de financiamiento, pero también otras medidas como iniciativas de grupos de países”, respondió el diplomático y subrayó: “Me gustaría mucho que la gente recuerde la COP30 como una COP de adaptación”.

Estamos pensando que tal vez pueda funcionar un paquete -package- de adaptación que tenga elementos de la negociación, que espero incluyan la Meta Global de Adaptación, y algo de aumento en proporciones significativas de financiamiento, pero también otras medidas como iniciativas de grupos de países.

André Corrêa do Lago

En Belém, los países deberán culminar los detalles de la Meta Global de Adaptación (Global Goal on Adaptation), establecida en el Acuerdo de París para reforzar la capacidad de adaptación y reducir la vulnerabilidad a los impactos climáticos. Más precisamente, deberán definirse los 100 indicadores -como máximo- que servirán de guía global para la puesta en práctica de las acciones de adaptación.

Cierre de COP y las distintas opciones sobre la mesa

Mucho se ha conversado los últimos meses sobre la posibilidad -o no- de que la COP30 culmine con una cover decision, es decir, una decisión que no se vincula a un tema específico de la agenda, sino que abarca varios de los temas discutidos. Conferencias como la COP25, COP26 y COP27 concluyeron con un texto de este tipo.  Pero esto venía siendo resistido por Brasil. Y lo sigue siendo.

“No me gusta la idea de una cover decision porque muchas veces crea un cierto misterio y aparece de repente -sobre el final de las conferencias- con un elemento de sorpresa”, dijo Corrêa do Lago y agregó: “El otro problema es que estadísticamente las cover decisions no tienen un seguimiento positivo”. 

Aún con estos argumentos, la presidencia de la COP30 parece estar ahora más abierta a la posibilidad de que la conferencia culmine con un documento integrador. “Varios países están pidiendo abiertamente por una cover decision. Esto ya es muy diferente porque si empezamos la COP ya pensando en una cover decision, no tendrá el elemento de sorpresa, tendrá un elemento verdaderamente de negociación”, explicó. 

Corrêa do Lago prefiere que la COP se desarrolle de manera normal con la aprobación inicial de la agenda de trabajo para las dos semanas, se negocie y que, luego de ello, al final, se “tengan decisiones en función de eso”.


Imagen de apertura: Ceremonia de apertura de la Pre-COP, en Brasilia. Foto: Rafa Neddermeyer/COP30 Brasil Amazonia/PR

Sobre el autor

Tais Gadea Lara

Jornalista climática multimídia da Argentina. Desde 2014, cobre as negociações climáticas e os principais eventos da agenda internacional de políticas climáticas.
Escreve o boletim informativo...

No hay comentarios aún. Deje un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Gift this article