Líder indígena de la organización FENAMAD escribe una opinión sobre la construcción de una carretera que afectaría territorios indígenas en Perú.

Ante la amenaza por la construcción de de una carretera, desde el centro poblado Nuevo Edén hasta Boca Manu, capital del distrito de Fitzcarrald poniendo en grave riesgo a la Reserva Comunal Amarakaeri, ya que pasa por la zona de amortiguamiento el lider indígena O’po Jaime Corisepa Neri perteneciente de la organización FENAMAD escribe una opinión sobre este hecho.

El gobernador regional de Madre de Dios, Luis Otsuka Salazar, está promoviendo la construcción de una carretera, desde el centro poblado Nuevo Edén hasta Boca Manu, capital del distrito de Fitzcarrald. Su mensaje o su pretexto es que las comunidades indígenas que habitan en el sector, se beneficiarán con el desarrollo y saldrán de la miseria, ya que habrá nuevas oportunidades y podrán sacar sus productos hacia las ciudades más cercanas.

Los gobernantes siempre priorizan la implementación de políticas de infraestructura, con el mismo argumento neoliberal, que la carretera traerá desarrollo, porque los pueblos indígenas no pueden seguir atrasados, pero la pregunta es ¿de qué tipo de desarrollo habla el gobernador? Desarrollo será la colonización en territorios comunales, aumento de conflictos sociales, saqueo de los recursos naturales por terceras personas, nuevas enfermedades.

Y será cierto que las comunidades estarán muriéndose de hambre, porque no tienen nada que comer. También será cierto que las organizaciones indígenas FENAMAD, COHARYIMA Y ECA-RCA son las que se oponen a la construcción de la carretera. En este análisis se pretende aclarar estas afirmaciones que se manejan en forma antojadiza.

Impacto en territorios indígenas
La construcción de la carretera, desde Nuevo Edén hasta Boca Manu, ha sido observada por el Servicio Nacional de Áreas Natural Protegida-SERNANP, ente competente que da opinión técnica cuando un proyecto afecta una área natural protegida y su zona de amortiguamiento. En este caso la carretera pasa por la zona de amortiguamiento de la Reserva Comunal Amarakaeri.

Por ley, antes de ejecutar la obra el gobierno regional debido presentar el expediente técnico ante el SERNANP para que emita su opinión técnica. Sin embargo, después que este ente denunció el incumplimiento de las normas, el GOREMAD ha presentado tres expedientes distintos.

Por otro parte, la FENAMAD con su organización intermedia COHARYIMA y el ECA-RCA como ente coadministrador de la RCA, están exigiendo al gobernador regional que antes de construir la carretera tiene que haber un proceso de consulta y consentimiento de las comunidades que serán afectadas directo e indirectamente, tal como lo establece el convenio 169 de la OIT.

Si la construcción se pretende hacer sin ninguna planificación, los territorios y la Reserva Comunal Amarakaeri serán saqueados de manera incontrolada por los colonos, se generará impactos socioculturales y se corre el riesgo que las ampliaciones territoriales que aún están pendientes como el caso de las comunidades Shipeteari, Diamante y Puerto Azul sean invadidas por los colonos lo que generará más conflicto social.

Sobre todo se podría afectar los recursos naturales: como el agua, los animales, los peces de los cuales dependemos las comunidades. Ahora desde que se abrió la carretera de Nuevo Edén hasta Boca Manu, ya se avanzó 8 kilómetros, y los migrantes se ya se posicionaron en territorios repitiéndose la misma historia de colonización

¿Por falta de carretera las comunidades se mueren de hambre?
En su discurso demagógico el gobernador Luis Otsuka, manifiesta que las comunidades están postradas, que no se alimentan bien, y los niños están desnutridos, que con la construcción de la carretera se les sacará de la pobreza y tendrán una vida digna. ¿Este mensaje será creíble? ¿cómo sabe Otsuka, que solo la carretera los sacará de la pobreza? Acaso no existe una experiencia real de la carretera Interoceánica, que fue un megaproyecto vendido como una solución definitiva de la exclusión y el subdesarrollo de Madre de Dios y a pesar que tenía componentes de mitigación, ahora sufrimos las consecuencias irreversibles como los conflictos socioambientales en el eje carretero, sobre todo desde Puerto Maldonado hasta Mazuko.

Preguntamos, cómo están las comunidades nativas aledañas al eje carretero de la Interoceánica ¿han mejorado su calidad de vida?, al contrario hay más conflictos, invasión de terceras personas y sus bosques se están agotando. Qué será de las futuras generaciones en estas comunidades si es que las autoridades competentes no hacen respetar las leyes socioambientales.

Cuando analicé el discurso del gobernador regional, me di cuenta de que a pesar de que él convivió y creció en una comunidad que no tenía carretera, no murió ahí. Por más que haya convivido con los indígenas nunca pensará como nosotros, porque la visión del desarrollo de los pueblos es distinta, la cual es garantizar nuestro territorio que nos provee de alimento, medicina, nuestro pescados, nuestra sachavaca, venado, herramientas para construir nuestras casas y hacer chacras.

Antes de la creación del Estado los pueblos ya existían y no se han muerto de hambre ni han estado desnutridos. Nuestros antepasados vivieron en armonía con la naturaleza. Entonces, no entiendo hasta ahora, por qué el gobernador habla que los pueblos indígenas somos pobres.

Más bien algunas comunidades por política occidental de los poderes económicos y por copiar el modelo de desarrollo están destruyendo sus bosques, contaminado sus aguas, sus animales y están perdiendo la identidad cultural. Desde mi punto de vista éste no es desarrollo, esto se llama la imposición de la hegemonía del sistema neoliberal, dejándonos sin nuestros recursos naturales para nuestra supervivencia como pueblos.

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