El Gobierno boliviano firmará un convenio con los empresarios privados, en San Ignacio de Moxos, departamento de Beni, para que ocho pueblos sean lugares turísticos de Bolivia.
Por Pamela Pomacahua/ La Paz
La Razón
El aceite y el jabón de castaña, la almendra con picante y sal, el pacú, la pulpa de asaí son algunos productos del Beni, Pando y el norte de La Paz que fueron los más demandados en la Feria Amazónica, que ayer cerró sus puertas después de tres días.
Los stands que ofrecieron alimentos fueron los más requeridos por las personas que asistieron al evento. «Yo vine específicamente a comprar cosas para cocinar y probar sabores nuevos”, indicó María Quiroga, que salía con cinco bolsas en mano del Hotel Real Plaza, donde se llevó a cabo la feria.
Las 36 cajas, cada una con 12 unidades de aceite de castaña y los 250 jabones, se terminaron hasta la tarde de ayer en el stand de Granja Verde. «Ya no hay el aceite, llegué tarde y me tendré que ir con ese gustito”, contó Sofía Estrada.
La castaña no sólo es para el consumo alimenticio, sino también es empleada con fines cosméticos en champús, reacondicionadores o el cuidado de belleza corporal, explicó la dueña del stand al público presente.
Wilson Rocha llegó del Beni para ofrecer la pulpa de asaí, que tiene diferentes nutrientes y es un alimento completo, ya que ayuda a combatir a las toxinas y la obesidad, el envejecimiento, mejora la digestión y reemplaza a la leche. «Es muy consumido por los indígenas, es uno de los mejores productos naturales que ofrecemos”, destacó.
La almendra de Cobija fue otro de los productos requeridos en la primera Feria Amazónica, puede ser consumido como el maní, explicó Elvira Mena, que representa a la institución Beneficiadora San Agustín. «Tuvimos bastante demanda de la almendra, porque algunas tienen algo de picante, otras tienen sal, que se las puede consumir como maní. El precio es accesible al bolsillo de la ciudadanía”, informó.
El espacio donde ofrecían el pacú fue el primero en cerrar, «tuvo mucha demanda este producto, ya no hay”, dijo el vendedor a dos visitantes que esperaban comprar el pescado. El chocolate, las grajeas, el queque, bombones y el fruto pocuazú, brigadeiros, entre otros, también pudieron ser degustados en el evento.
Joaquín Morales, un visitante que en su rostro expresaba el goce del bombón, comentó que «el sabor de este chocolate redondo es único”. Por eso pidió cinco más para que en su hogar sea deleitado por sus hijas.
Hanz Felery, del Beni, que ofrecía sus artesanías, pidió al Gobierno central que un porcentaje del presupuesto a este sector vaya a la capacitación de las personas de las diferentes regiones de ese departamento.
En su criterio, la iniciativa permitiría que los productos sean competitivos en el mercado nacional e internacional.
«Tenemos ferias, pero necesitamos un presupuesto pequeño para que mis paisanos se capaciten en ese rubro y mejorar el producto, además porque a veces se caza algún animal y ellos no saben que ese animal está en extinción”, argumentó.
Inversión
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, informó que esta semana se realizará una firma de convenio con los empresarios privados en Puerto San Borja, de San Ignacio de Moxos, para que ocho pueblos indígenas se conviertan en un sitio turístico y los bolivianos los conozcan.
Marko Machicao, ministro de Culturas, agregó que el Gobierno en un primer proyecto desembolsará 200 millones de bolivianos, además de la firma de un contrato de cuatro millones de bolivianos. «Para el proyecto de inicio son 200 millones de bolivianos y esperemos que esto siga desarrollando la región”, apuntó la autoridad.
La Feria Amazónica conquistó a los visitantes paceños.
Algunos aprovecharon para sacarse una foto junto al paiche, un pez que mide dos metros y que fue una de las atracciones centrales del evento.